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Préstamo personal vs. préstamo hipotecario: diferencias, ventajas, costes y cuál puede ser más adecuado

Foto del escritor: Grupo Cashvelox
Grupo Cashvelox
19 ago
14 min de lectura

Actualizado: 20 ago

Comparación entre préstamo personal y préstamo hipotecario

Cuando una persona necesita financiación, una de las primeras decisiones que debe tomar es qué tipo de préstamo puede encajar mejor con su situación. Entre las opciones más conocidas están el préstamo personal y el préstamo hipotecario.

Aunque ambos permiten obtener dinero que posteriormente debe devolverse, no funcionan de la misma manera. La principal diferencia está en la garantía que respalda la operación: en un préstamo personal, la operación se basa principalmente en la solvencia del prestatario; en un préstamo hipotecario existe una garantía real sobre un inmueble.

Esta diferencia tiene consecuencias importantes sobre el importe que puede solicitarse, los plazos, los costes, los requisitos, el riesgo para el cliente y el proceso de contratación.

En este artículo explicamos las diferencias entre ambos tipos de financiación para que puedas entender qué caracteriza a cada uno y qué aspectos conviene valorar antes de tomar una decisión.

Préstamo personal vs. préstamo hipotecario:

¿Qué es un préstamo personal?

Un préstamo personal es una operación de financiación en la que una entidad presta una determinada cantidad de dinero al cliente, que se compromete a devolverla en el plazo acordado junto con los intereses, comisiones y otros gastos que correspondan.

Se denomina personal porque la garantía principal de la operación es la solvencia del propio prestatario y, cuando existe, la de sus avalistas o fiadores.

El Banco de España explica que los préstamos personales se diferencian de los préstamos hipotecarios precisamente por la garantía: los primeros cuentan normalmente con una garantía personal, mientras que los hipotecarios incorporan una garantía adicional sobre un inmueble.

El dinero de un préstamo personal puede destinarse a diferentes finalidades, dependiendo de las condiciones de la entidad: comprar un vehículo, realizar una reforma, afrontar un gasto importante, financiar determinados estudios, hacer frente a una necesidad de liquidez u otros proyectos.

Por tanto, no es necesario aportar una vivienda como garantía para solicitar un préstamo personal.

¿Cómo se devuelve?

Normalmente, el cliente recibe una cantidad determinada y la devuelve mediante cuotas periódicas durante un plazo establecido.

En cada cuota pueden estar incluidos:

  • Una parte del capital prestado.

  • Los intereses.

  • Las comisiones y gastos que correspondan según el contrato.

Antes de contratarlo es importante conocer no solamente la cuota mensual, sino también el coste total de la operación y la TAE, que permite comparar de una forma más adecuada el coste de diferentes ofertas. El Banco de España recomienda prestar atención al importe total, el plazo, las cuotas, las comisiones y las condiciones asociadas.

¿Qué es un préstamo hipotecario?

Un préstamo hipotecario es una financiación respaldada por una garantía hipotecaria sobre un inmueble.

Esto significa que, además de la obligación personal del prestatario de devolver el dinero, existe un inmueble que queda afectado como garantía del cumplimiento de la obligación.

Esta garantía real es una de las principales diferencias respecto al préstamo personal.

En una operación hipotecaria, el inmueble puede tener una importancia fundamental para determinar las condiciones de financiación. La entidad puede tener en cuenta su valor, su situación jurídica, su ubicación y otros factores, además de analizar la capacidad de pago del solicitante.

En los préstamos garantizados con hipoteca, el Banco de España señala que el inmueble debe ser tasado antes de la firma y que el importe que puede concederse puede estar relacionado con un porcentaje del valor de tasación. La concesión, sin embargo, no depende únicamente del inmueble: también se analiza la capacidad de pago del cliente.

¿Para qué se utiliza un préstamo hipotecario?

El préstamo hipotecario se asocia habitualmente a la compra de una vivienda, pero no debe confundirse la finalidad del préstamo con la garantía.

Lo que caracteriza al préstamo hipotecario es principalmente que existe una garantía hipotecaria sobre un inmueble.

Por eso, dependiendo de la operación y de la entidad, pueden existir diferentes finalidades y estructuras de financiación con garantía inmobiliaria.


La diferencia principal: la garantía

permite entender qué diferencias existen entre ambas opciones de financiación. Esta es probablemente la diferencia más importante entre ambos.

Préstamo personal

La garantía principal es la solvencia del prestatario.

La entidad analiza factores como:

  • Ingresos.

  • Estabilidad laboral o profesional.

  • Nivel de endeudamiento.

  • Historial financiero.

  • Otras obligaciones de pago.

  • Capacidad para afrontar las cuotas.

  • En determinados casos, la existencia de avalistas.

Préstamo hipotecario

Además de analizar la solvencia del cliente, existe un inmueble que sirve como garantía de la operación.

La entidad puede valorar:

  • El inmueble.

  • Su valor de tasación.

  • Su ubicación.

  • Su situación registral.

  • Las cargas existentes.

  • La capacidad de pago del solicitante.

  • El importe solicitado en relación con el valor del inmueble.

Por tanto, tener una vivienda no significa automáticamente que se vaya a conceder un préstamo hipotecario. La entidad también debe valorar la viabilidad de la operación y la capacidad del cliente para hacer frente a sus obligaciones.

Diferencias entre préstamo personal y préstamo hipotecario

Antes de elegir entre un préstamo personal vs. préstamo hipotecario, es importante analizar el importe que necesitas, el plazo de devolución, los costes y las garantías exigidas. Podemos resumir las principales diferencias de esta manera:

Característica

Préstamo personal

Préstamo hipotecario

Garantía principal

Solvencia personal

Solvencia + garantía inmobiliaria

Inmueble como garantía

No necesariamente

Riesgo sobre el inmueble

No existe una hipoteca sobre él

El inmueble queda afectado como garantía

Importes

Generalmente más limitados

Pueden ser superiores, según la operación

Plazos

Normalmente más cortos

Habitualmente más largos

Coste

Suele ser más elevado

Puede ser inferior en determinadas operaciones, aunque depende de las condiciones

Tasación del inmueble

No es necesaria por regla general

Habitualmente necesaria cuando el inmueble actúa como garantía

Formalización

Generalmente más sencilla

Puede ser más compleja

Análisis del inmueble

No es el elemento central

Tiene una importancia fundamental

Finalidad

Muy variada

Frecuentemente relacionada con operaciones inmobiliarias, aunque no exclusivamente

Riesgo para el inmueble

No se constituye una hipoteca sobre él

El inmueble queda afectado por la garantía

El Banco de España señala que los préstamos personales suelen ser más fáciles de obtener que los hipotecarios, pero también suelen resultar más caros debido a unos tipos de interés más elevados.

¿Cuál suele tener un plazo más largo?

Otra diferencia importante es el plazo.

Los préstamos personales suelen tener plazos relativamente más cortos. En cambio, los préstamos hipotecarios pueden estructurarse a plazos mucho más largos.

Un plazo más largo puede reducir el importe de la cuota mensual, pero no significa necesariamente que la financiación sea más barata.

Al ampliar el plazo, los intereses pueden acumularse durante más tiempo y aumentar el coste total de la operación.

Por eso, no conviene comparar únicamente:

“¿Qué cuota mensual voy a pagar?”

También hay que preguntar:

“¿Cuánto voy a devolver en total al finalizar el préstamo?”

¿Cuál suele tener un importe más elevado?

No existe una cantidad universal que permita decir que todo préstamo personal tiene que ser inferior a todo préstamo hipotecario.

Sin embargo, la existencia de una garantía inmobiliaria puede permitir estructurar operaciones de mayor importe, siempre dependiendo del valor del inmueble, la capacidad de pago, el nivel de endeudamiento, las políticas de la entidad y las demás condiciones de la operación.

En una financiación garantizada con hipoteca, el valor del inmueble puede ser un elemento relevante para determinar el importe máximo financiable.

Por eso, no basta con decir cuánto vale una vivienda. También hay que analizar cuánto se solicita, qué cargas existen y cuál es la capacidad económica del solicitante.

¿Cuál suele ser más caro?

En términos generales, el Banco de España indica que los préstamos personales suelen resultar más caros que los hipotecarios porque los intereses suelen ser superiores.

Pero esto no significa que cualquier préstamo hipotecario vaya a ser más barato que cualquier préstamo personal.

El coste real depende de muchos factores:

  • Tipo de interés.

  • TAE.

  • Plazo.

  • Comisiones.

  • Gastos.

  • Productos vinculados.

  • Importe financiado.

  • Perfil del cliente.

  • Características de la operación.

  • Tipo de garantía.

  • Condiciones concretas ofrecidas por la entidad.

Por eso es importante comparar el coste total de la financiación, y no únicamente el tipo de interés anunciado.

¿Qué es la TAE y por qué es importante?

La TAE (Tasa Anual Equivalente) es una referencia especialmente útil para comparar el coste de diferentes operaciones de financiación.

A diferencia del tipo de interés nominal, la TAE tiene en cuenta determinados costes asociados a la operación y permite disponer de una referencia más completa para comparar ofertas.

El Banco de España recomienda comparar la TAE cuando se analizan diferentes alternativas de financiación.

Por eso, si una entidad anuncia:

“Tipo de interés del 6 %”

no deberíamos quedarnos únicamente con ese número.

Es necesario comprobar:

  • La TAE.

  • Las comisiones.

  • Los gastos.

  • Los productos vinculados.

  • El plazo.

  • El importe total que se devolverá.

¿Qué requisitos se suelen pedir en un préstamo personal?

Los requisitos dependen de cada entidad, pero normalmente se estudian aspectos relacionados con la capacidad económica del solicitante.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • Identificación del solicitante.

  • Ingresos demostrables.

  • Estabilidad de los ingresos.

  • Situación laboral o profesional.

  • Endeudamiento existente.

  • Historial de pagos.

  • Información sobre otros préstamos.

  • Capacidad para asumir una nueva cuota.

La entidad debe evaluar la capacidad del cliente para cumplir las obligaciones derivadas del préstamo.

Por tanto, tener ingresos no significa automáticamente que un préstamo personal vaya a ser aprobado.

¿Qué requisitos se suelen pedir en un préstamo hipotecario?

Además de estudiar la situación económica del solicitante, la operación requiere analizar el inmueble que se utilizará como garantía.

Pueden estudiarse aspectos como:

  • Identidad y situación económica del solicitante.

  • Ingresos.

  • Endeudamiento.

  • Historial financiero.

  • Valor del inmueble.

  • Tasación.

  • Situación registral.

  • Cargas o hipotecas existentes.

  • Ubicación del inmueble.

  • Importe solicitado.

  • Relación entre el importe solicitado y el valor del inmueble.

La tasación tiene especial importancia porque permite determinar el valor del inmueble que sirve de garantía.

¿Qué ocurre si el cliente deja de pagar?

Esta es una de las diferencias que conviene entender mejor.

En un préstamo personal, el cliente sigue teniendo la obligación de devolver el dinero aunque no exista una vivienda hipotecada como garantía específica de esa operación.

En un préstamo hipotecario, además de la obligación de pago, existe un inmueble afectado como garantía.

Si se produce un incumplimiento grave y no se alcanza una solución, pueden iniciarse procedimientos para hacer efectiva la garantía conforme a la legislación aplicable.

Esto significa que poner una vivienda como garantía no es un trámite sin consecuencias. El propietario debe comprender perfectamente las obligaciones que está asumiendo antes de firmar.

¿La vivienda se pierde automáticamente si no se paga una cuota?

No.

El impago de una cuota no significa automáticamente que el inmueble vaya a perderse.

Existen procedimientos, requisitos y actuaciones previas que dependen de las circunstancias concretas y de la normativa aplicable.

Por eso, ante dificultades para pagar, es importante actuar cuanto antes y contactar con el acreedor para conocer las posibles alternativas.

Esperar a que el problema avance puede reducir las opciones disponibles.

Diferencia entre una hipoteca para comprar una vivienda y utilizar un inmueble como garantía

Este punto puede generar bastante confusión.

No es exactamente lo mismo decir:

“Quiero pedir una hipoteca para comprar una vivienda.”

que:

“Ya soy propietario de un inmueble y quiero utilizarlo como garantía para obtener financiación.”

En ambos casos puede existir una garantía inmobiliaria, pero la finalidad y la estructura de la operación pueden ser diferentes.

En el primer caso, la financiación suele estar vinculada a la adquisición del inmueble.

En el segundo, el propietario ya dispone del inmueble y pretende utilizar su valor como respaldo para obtener financiación.

Por eso es importante analizar cada operación individualmente.

¿Qué documentación puede solicitarse?

La documentación depende de la entidad y de las características de la operación.

En un préstamo personal pueden solicitarse documentos relacionados principalmente con la identidad, los ingresos y la situación financiera.

En una operación con garantía inmobiliaria pueden añadirse documentos relacionados con el inmueble, como información registral, documentación de propiedad, cargas existentes y tasación, entre otros.

La documentación concreta dependerá de la entidad y del tipo de financiación solicitado.

¿Qué información debe recibir el cliente antes de contratar?

La información precontractual es especialmente importante porque permite conocer las condiciones antes de asumir una obligación.

En los préstamos personales y créditos al consumo existen requisitos específicos de información previa. El Banco de España señala que el cliente debe recibir información suficiente para poder valorar y comparar la oferta.

En determinadas operaciones de crédito al consumo existe además la Información Normalizada Europea (INE), que recoge información relevante sobre el crédito, incluyendo importe, duración, tipo de interés, TAE y pagos.

En los préstamos hipotecarios sujetos a la normativa de crédito inmobiliario existen documentos específicos de información precontractual, entre ellos la FIPRE, la FEIN y la FiAE, según la fase y las circunstancias de la operación.

Esto permite al cliente conocer mejor las condiciones antes de tomar una decisión.

¿Se puede amortizar anticipadamente?

Sí, pero las condiciones pueden ser diferentes.

En los préstamos personales, las posibilidades y eventuales compensaciones por amortización anticipada dependen del tipo de operación y de lo establecido en el contrato. En los créditos al consumo existen reglas específicas sobre el reembolso anticipado.

En los préstamos hipotecarios también pueden existir compensaciones o comisiones por amortización anticipada, dentro de los límites establecidos por la normativa aplicable y dependiendo de factores como la fecha del contrato y el tipo de interés.

Por eso, antes de contratar cualquier financiación conviene comprobar qué ocurriría si se quisiera devolver el dinero antes de la fecha prevista.

Ventajas de un préstamo personal

Entre sus principales características pueden destacarse:

No requiere normalmente una garantía inmobiliaria

El cliente no tiene que aportar una vivienda como garantía específica de la operación.

Tramitación generalmente más sencilla

Al no ser necesario analizar y constituir una garantía hipotecaria sobre un inmueble, la operación puede ser menos compleja.

Puede ser adecuado para necesidades de menor importe

Para determinados gastos o proyectos, un préstamo personal puede resultar suficiente.

No afecta a un inmueble mediante una hipoteca

No se constituye una garantía hipotecaria sobre la vivienda del cliente por el simple hecho de contratar un préstamo personal.

Inconvenientes de un préstamo personal

También presenta algunas limitaciones:

Puede tener un coste mayor

Los intereses suelen ser más elevados que en los préstamos hipotecarios.

Los importes pueden ser más limitados

Dependiendo de la entidad y del perfil del cliente, la cantidad disponible puede ser insuficiente para necesidades de financiación elevadas.

El plazo suele ser más corto

Esto puede traducirse en cuotas mensuales más elevadas para determinados importes.

La solvencia tiene un peso fundamental

Si la situación económica del solicitante no permite asumir la nueva cuota, conseguir financiación puede resultar complicado.

Ventajas de un préstamo hipotecario

Permite utilizar un inmueble como garantía

El inmueble puede facilitar la estructuración de determinadas operaciones de financiación.

Puede permitir importes elevados

Dependiendo del valor del inmueble y de la viabilidad de la operación.

Puede ofrecer plazos más largos

Un plazo más amplio puede permitir distribuir la devolución durante más tiempo, aunque siempre hay que valorar el coste total.

El inmueble puede ser un elemento importante para la evaluación

En determinadas situaciones, disponer de un inmueble con suficiente valor puede abrir alternativas de financiación que no serían posibles únicamente con la solvencia personal.

Inconvenientes y riesgos de un préstamo hipotecario

El inmueble queda afectado como garantía

Este es el aspecto más importante que debe comprender el propietario.

La operación puede ser más compleja

Puede requerir tasación, análisis registral y otros trámites.

Existen gastos asociados

Dependiendo de la operación pueden existir costes relacionados con la formalización, tasación, seguros, comisiones u otros conceptos.

Un impago puede tener consecuencias graves

Si el incumplimiento continúa y se cumplen los requisitos legales para ejecutar la garantía, el inmueble puede verse afectado por el procedimiento correspondiente.

¿Cuál es mejor: préstamo personal o hipotecario?

No existe una respuesta universal.

La pregunta correcta no es:

“¿Cuál es mejor?”

sino:

“¿Cuál se adapta mejor a mi situación y a la cantidad que necesito?”

Un préstamo personal puede ser adecuado cuando se necesita una cantidad determinada y se dispone de ingresos suficientes para afrontar las cuotas sin aportar un inmueble como garantía.

Un préstamo hipotecario puede tener sentido en operaciones de mayor importe o cuando el cliente dispone de un inmueble y la financiación se estructura utilizando ese inmueble como garantía.

La elección debe hacerse teniendo en cuenta:

  • El importe que se necesita.

  • La finalidad del dinero.

  • Los ingresos.

  • El nivel de endeudamiento.

  • El plazo que se necesita.

  • El coste total.

  • La capacidad real de pago.

  • Si se dispone de un inmueble.

  • El riesgo que se está dispuesto a asumir.

  • Las condiciones concretas ofrecidas por la entidad.

Ejemplo práctico

Imaginemos dos personas que necesitan financiación.

Caso 1: necesidad de 15.000 €

Una persona necesita 15.000 € para realizar una reforma y tiene ingresos estables que le permiten asumir una cuota mensual.

En este caso, un préstamo personal podría ser una alternativa que encaje con sus necesidades, siempre que la entidad apruebe la operación y las condiciones sean asumibles.

Caso 2: necesidad de una cantidad elevada

Otra persona necesita una cantidad considerablemente mayor y es propietaria de una vivienda con valor suficiente para utilizarla como garantía.

Si sus ingresos y el resto de circunstancias hacen viable la operación, podría estudiarse una financiación respaldada por el inmueble.

La diferencia fundamental es que en el segundo caso existe un activo inmobiliario que puede formar parte de la estructura de la financiación.

¿Y si un banco rechaza un préstamo personal?

Que una entidad rechace un préstamo personal no significa necesariamente que no exista ninguna alternativa de financiación.

Cada entidad aplica sus propios criterios de riesgo y analiza la capacidad de pago del solicitante.

Una persona puede ser rechazada por diferentes motivos:

  • Nivel de endeudamiento.

  • Ingresos insuficientes.

  • Inestabilidad laboral.

  • Historial de impagos.

  • Existencia de otras deudas.

  • Importe solicitado demasiado elevado.

  • Criterios internos de la entidad.

En determinadas situaciones, si el solicitante es propietario de un inmueble, puede existir la posibilidad de estudiar otras estructuras de financiación con garantía inmobiliaria.

Eso no significa que la operación vaya a aprobarse automáticamente. También debe analizarse su viabilidad.

¿Es recomendable utilizar una vivienda como garantía?

Depende completamente de la situación.

Utilizar un inmueble como garantía puede permitir acceder a una financiación que de otra manera podría ser difícil de conseguir, pero también implica asumir un riesgo importante.

Antes de hacerlo hay que comprobar:

  • Cuánto dinero se necesita realmente.

  • Cuánto se pagará en total.

  • Qué cuota habrá que asumir.

  • Durante cuánto tiempo.

  • Qué gastos existen.

  • Qué inmueble se aporta.

  • Qué porcentaje de su valor representa la financiación.

  • Qué consecuencias tendría no poder pagar.

La garantía inmobiliaria puede ser una herramienta financiera, pero no debe utilizarse sin comprender perfectamente sus consecuencias.

Errores frecuentes al comparar ambos préstamos

Comparar solamente el tipo de interés

Dos préstamos pueden tener el mismo tipo nominal y presentar costes diferentes.

Es necesario revisar la TAE y el coste total.

Mirar solamente la cuota mensual

Una cuota más baja no significa necesariamente que el préstamo sea más barato.

Un plazo muy largo puede reducir la cuota pero aumentar los intereses acumulados.

Pensar que tener una vivienda garantiza la aprobación

No es así.

El inmueble es un elemento importante en una operación con garantía inmobiliaria, pero también se analiza la capacidad de pago y el resto de circunstancias.

No revisar las comisiones

Hay que comprobar las comisiones de apertura, amortización anticipada y otros gastos que puedan existir.

No leer la información precontractual

Antes de firmar es fundamental conocer las condiciones de la financiación y comparar diferentes ofertas cuando sea posible.

Preguntas frecuentes

¿Un préstamo personal y uno hipotecario son lo mismo?

No. Ambos son formas de financiación, pero la principal diferencia está en la garantía. El préstamo personal se basa principalmente en la solvencia personal, mientras que el hipotecario incorpora una garantía inmobiliaria.

¿Un préstamo personal necesita una vivienda como garantía?

No necesariamente. Precisamente una de sus características principales es que normalmente no requiere constituir una garantía hipotecaria sobre un inmueble.

¿Un préstamo hipotecario siempre sirve para comprar una vivienda?

No necesariamente. Lo que caracteriza al préstamo hipotecario es la existencia de una garantía hipotecaria sobre un inmueble. La finalidad concreta puede variar según la operación.

¿Cuál suele tener un interés más alto?

En términos generales, los préstamos personales suelen tener tipos de interés más elevados que los hipotecarios, aunque las condiciones concretas dependen de cada operación.

¿Cuál permite pedir más dinero?

No existe una cantidad universal. Sin embargo, la existencia de una garantía inmobiliaria puede permitir estructurar operaciones de mayor importe, dependiendo del valor del inmueble y de la capacidad de pago del cliente.

¿Qué ocurre si no puedo pagar un préstamo personal?

El impago puede generar consecuencias económicas y legales. La entidad puede reclamar las cantidades pendientes conforme al contrato y a la legislación aplicable.

¿Qué ocurre si no puedo pagar un préstamo hipotecario?

Además de la deuda pendiente, existe una garantía inmobiliaria vinculada a la operación. Si el incumplimiento continúa y se cumplen los requisitos legales, puede iniciarse el procedimiento correspondiente para hacer efectiva la garantía.

¿Es mejor un préstamo personal porque no pongo mi vivienda como garantía?

No necesariamente. Depende de las necesidades y de la capacidad económica del cliente. Un préstamo personal puede tener un coste superior o permitir un importe menor.

¿Es mejor un préstamo hipotecario porque tiene un interés más bajo?

Tampoco necesariamente. Hay que valorar el coste total, los gastos, el plazo, las condiciones y, sobre todo, el riesgo que supone utilizar un inmueble como garantía.

Conclusión

El préstamo personal y el préstamo hipotecario son dos formas diferentes de obtener financiación y cada una responde a necesidades distintas.

El préstamo personal se apoya principalmente en la solvencia del solicitante y normalmente no requiere utilizar un inmueble como garantía. Puede ser una alternativa para determinadas necesidades de financiación, especialmente cuando el importe solicitado y la capacidad económica del cliente permiten asumir las cuotas.

El préstamo hipotecario, por su parte, incorpora una garantía sobre un inmueble. Esto puede permitir estructurar determinadas operaciones con importes y plazos diferentes, pero también implica un riesgo mayor para el propietario, ya que el inmueble queda afectado como garantía.

Por eso, antes de elegir entre ambas alternativas no conviene fijarse únicamente en el tipo de interés o en la cuota mensual. Hay que analizar el coste total, el plazo, las comisiones, la capacidad de pago, las condiciones del contrato y las consecuencias de un posible impago.

La mejor financiación no es necesariamente la que ofrece la cuota más baja, sino la que encaja realmente con la situación económica, las necesidades y la capacidad de devolución de quien la solicita.

En caso de tener dudas, comparar diferentes alternativas y revisar detenidamente toda la información precontractual antes de firmar puede ayudar a tomar una decisión más informada.

Si necesitas estudiar una opción de financiación con garantía hipotecaria, en Cashvelox puedes consultar tu caso y conocer las posibilidades disponibles según tu situación.

Nota: Las condiciones concretas de cualquier préstamo dependen de la entidad, del perfil del solicitante y de las características de cada operación. La información de este artículo tiene carácter general y no constituye una oferta de financiación ni asesoramiento financiero personalizado.

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