Tarjetas revolving: cómo funcionan y por qué pueden alargar una deuda


Las tarjetas revolving son una modalidad de crédito que permite realizar compras o disponer de dinero y devolverlo poco a poco mediante cuotas periódicas.
A diferencia de una tarjeta de crédito en la que normalmente se paga todo lo utilizado al finalizar el periodo correspondiente, con una tarjeta revolving la deuda se va devolviendo mediante pagos mensuales. Además, el crédito disponible se vuelve a generar a medida que se amortiza parte de la deuda.
Este sistema puede resultar útil para financiar determinados gastos, pero es importante conocer bien cómo funciona. Una cuota mensual demasiado baja puede hacer que se tarde mucho tiempo en devolver el dinero y que se paguen importantes cantidades en intereses.
¿Qué es una tarjeta revolving?
Una tarjeta revolving es una tarjeta de crédito que permite devolver el dinero utilizado de forma aplazada.
El titular dispone de un límite de crédito y puede utilizarlo para realizar compras o, dependiendo del producto, retirar efectivo. Posteriormente, devuelve el dinero mediante cuotas periódicas.
La cuota puede establecerse como una cantidad fija o como un porcentaje de la deuda pendiente, dentro de las condiciones establecidas por la entidad.
Por ejemplo, una persona puede disponer de un límite de crédito de 3.000 euros y utilizar 1.000 euros para realizar diferentes compras. En lugar de devolver los 1.000 euros de una sola vez, puede devolverlos mediante cuotas mensuales.
La característica importante es que el crédito disponible se va reconstituyendo a medida que se amortiza la deuda.
¿Cómo funciona una tarjeta revolving?
El funcionamiento puede entenderse fácilmente con un ejemplo.
Imaginemos que una persona tiene una tarjeta revolving con un límite de 3.000 euros y utiliza 1.000 euros.
A partir de ese momento tendrá una deuda pendiente que deberá devolver mediante las cuotas establecidas.
Si durante los meses siguientes realiza nuevos pagos con la tarjeta, la deuda puede aumentar. Por otro lado, cada cuota que paga reduce una parte de la deuda y vuelve a generar crédito disponible.
Por eso se habla de un crédito que se renueva.
La deuda también puede aumentar por los intereses, las comisiones y otros gastos que correspondan según el contrato.
¿Cómo se devuelve el dinero utilizado?
La devolución se realiza mediante cuotas periódicas.
Dependiendo del contrato, la cuota puede ser una cantidad fija o calcularse como un porcentaje de la deuda.
Aquí es donde resulta especialmente importante conocer las condiciones de la tarjeta.
Por ejemplo, si una persona tiene una deuda de 2.000 euros y paga una cuota mensual relativamente baja, una parte importante de esa cuota puede destinarse al pago de intereses, mientras que una cantidad menor reduce realmente el capital pendiente.
Si además continúa utilizando la tarjeta, la deuda puede volver a aumentar.
Por este motivo, no basta con saber cuánto se paga cada mes. También es necesario conocer cuánto de esa cuota se destina a reducir la deuda y cuánto corresponde a intereses y otros conceptos.
¿Qué intereses genera una tarjeta revolving?
Las tarjetas revolving aplican un tipo de interés al crédito utilizado, de acuerdo con las condiciones del contrato.
Para conocer el coste de un crédito es especialmente importante revisar la TAE (Tasa Anual Equivalente), además del tipo de interés y las posibles comisiones y gastos.
El coste final dependerá de las condiciones concretas de cada contrato y de cómo se utilice el crédito.
Por ejemplo, dos personas podrían utilizar una cantidad similar de dinero, pero terminar pagando cantidades diferentes si tienen distintas condiciones de crédito o si una de ellas tarda mucho más tiempo en devolver la deuda.
Por eso, antes de contratar una tarjeta revolving conviene conocer el coste total y no fijarse únicamente en el importe de la cuota mensual. El Banco de España recomienda prestar atención a la modalidad de pago y comprender cómo se calculan las cuotas y las obligaciones asumidas.
¿Por qué una deuda revolving puede alargarse durante años?
Uno de los principales problemas que puede producirse con una tarjeta revolving aparece cuando la cuota mensual es demasiado baja en relación con la deuda.
Si se paga una cantidad pequeña cada mes, la parte destinada a amortizar el capital puede ser reducida.
El Banco de España advierte de que, en determinadas circunstancias, una cuota puede incluso no cubrir todos los intereses generados durante el periodo. En ese caso, la deuda pendiente puede aumentar aunque se estén realizando los pagos mensuales.
Un ejemplo sencillo
Imaginemos una persona que mantiene una deuda de 2.500 euros y tiene una cuota mensual de 40 euros.
A primera vista, 40 euros puede parecer una cantidad cómoda de pagar. Sin embargo, si el coste del crédito es elevado, una parte importante de esos 40 euros puede destinarse a intereses y quedar poco dinero para reducir el capital.
El propio Banco de España utiliza un ejemplo de 2.500 euros, con un TIN del 19,95 % y una cuota de 40 euros, para mostrar cómo una cuota reducida puede prolongar considerablemente la devolución de la deuda. También ofrece el mismo ejemplo con una cuota de 42 euros para mostrar cómo pequeñas diferencias en la cuota pueden modificar el resultado.
¿Qué ocurre si solo se paga una cuota baja?
Pagar una cuota baja puede hacer que la devolución sea más cómoda cada mes, pero también puede aumentar considerablemente el tiempo necesario para terminar de pagar la deuda.
Por ejemplo:
Deuda pendiente: 2.500 €
Cuota mensual: 40 €
Aunque la persona pague todos los meses, no significa que los 40 euros reduzcan directamente la deuda en esa cantidad. Primero deben tenerse en cuenta los intereses y otros conceptos que correspondan.
Si la cuota es demasiado baja, la reducción del capital puede ser muy pequeña.
El Banco de España dispone de un simulador específico que permite calcular aproximadamente cuándo terminaría de pagarse una deuda revolving y cuánto se habría abonado en intereses. El resultado depende de las hipótesis utilizadas y puede variar respecto al contrato real.
¿Se puede cancelar una tarjeta revolving?
Sí. La posibilidad de cancelar o resolver el contrato depende de las condiciones del contrato y de la situación concreta del crédito.
Pero cancelar la tarjeta no significa automáticamente que desaparezca la deuda que ya existe.
Por ejemplo, si una persona ha utilizado 2.000 euros y decide dejar de utilizar la tarjeta, seguirá teniendo que devolver la cantidad pendiente conforme a las condiciones aplicables, salvo que llegue a otro acuerdo con la entidad o exista alguna circunstancia jurídica que afecte al contrato.
Por eso es importante diferenciar entre dejar de utilizar la tarjeta y haber pagado completamente la deuda.
¿Qué hacer si tienes una deuda con una tarjeta revolving?
Lo primero es conocer exactamente cuál es la situación de la deuda.
Conviene revisar el contrato y comprobar:
Capital pendiente.
Tipo de interés.
TAE.
Cuota mensual.
Comisiones y otros gastos.
Cantidad que se amortiza realmente cada mes.
Tiempo estimado necesario para terminar de pagar.
Si existen nuevos usos de la tarjeta que estén aumentando la deuda.
También puede ser útil utilizar el simulador del Banco de España para conocer cómo evolucionaría la deuda bajo determinadas condiciones.
Si existen dudas sobre la legalidad o transparencia de las condiciones del contrato, la situación debe analizarse de forma individual.
El Tribunal Supremo ha dictado diferentes resoluciones sobre tarjetas revolving relacionadas con la usura y con el control de incorporación y transparencia de las cláusulas de intereses. Por tanto, no puede afirmarse que todas las tarjetas revolving sean ilegales, abusivas o usurarias; es necesario estudiar las condiciones y circunstancias de cada contrato.
Tarjetas revolving y dificultades para conseguir financiación
Una deuda procedente de una tarjeta revolving puede formar parte del conjunto de obligaciones financieras de una persona.
Cuando alguien necesita solicitar financiación, la entidad que estudia la operación puede tener en cuenta su situación económica y sus compromisos financieros existentes.
Por eso, si una persona mantiene diferentes deudas o cuotas mensuales, es importante conocer exactamente cuánto debe y cuánto paga cada mes antes de solicitar nueva financiación.
En Cashvelox, por ejemplo, cuando se estudia una solicitud de financiación, la situación financiera global del solicitante es uno de los elementos que debe analizarse para valorar la operación.
Esto no significa que tener una tarjeta revolving impida automáticamente conseguir financiación. Cada caso depende de las circunstancias concretas de la persona, de sus ingresos, de sus deudas y de las condiciones de la operación que se solicite.
Conclusión
Las tarjetas revolving permiten disponer de crédito y devolverlo mediante cuotas periódicas, pero su funcionamiento es diferente al de otras formas de financiación.
El aspecto más importante es entender que una cuota mensual baja no significa necesariamente que la deuda vaya a desaparecer rápidamente.
Si la cuota es reducida en relación con la deuda y el coste del crédito es elevado, una parte importante de los pagos puede destinarse a intereses y la amortización del capital puede avanzar lentamente. En determinadas circunstancias, incluso puede producirse un aumento de la deuda.
Por eso, antes de contratar o continuar utilizando una tarjeta revolving, conviene conocer el tipo de interés, la TAE, la cuota, el capital pendiente y el tiempo estimado necesario para terminar de pagar.
Y si ya existe una deuda que se ha prolongado durante mucho tiempo, es recomendable analizar las condiciones concretas del contrato y la situación financiera antes de tomar una decisión.



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