Testamento: qué es, para qué sirve y qué tipos existen


El testamento es el documento mediante el que una persona deja establecida su voluntad para después de su fallecimiento. Puede utilizarse para organizar la sucesión y determinar, dentro de los límites establecidos por la ley, quiénes recibirán sus bienes y derechos.
Tener un testamento permite dejar constancia de la voluntad de una persona y puede facilitar los trámites posteriores de la herencia. Sin embargo, hacer testamento no significa que se pueda repartir libremente todo el patrimonio, ya que existen límites legales, como los derechos que correspondan a determinados herederos forzosos según la legislación aplicable.
¿Para qué sirve un testamento?
El testamento sirve principalmente para dejar organizada la sucesión de una persona.
En él se pueden establecer disposiciones sobre los bienes y derechos del testador, incluyendo la designación de herederos y legatarios, siempre respetando las limitaciones establecidas por la ley. El Código Civil señala que el testador puede disponer de sus bienes a título de herencia o de legado.
Por ejemplo, una persona puede tener una vivienda, dinero en cuentas bancarias y otros bienes y querer dejar establecida su voluntad sobre cómo deben distribuirse después de su fallecimiento.
¿Es obligatorio hacer testamento?
No.
Una persona puede fallecer sin haber hecho testamento. En ese caso, la herencia se tramitará conforme a las reglas de la sucesión intestada que correspondan.
Precisamente por eso, la existencia o no de testamento es una de las cuestiones que se comprueban después del fallecimiento cuando se inician los trámites de una herencia.
¿Qué tipos de testamento existen?
El Código Civil distingue entre testamentos comunes y testamentos especiales.
Entre los comunes se encuentran el testamento ológrafo, el abierto y el cerrado. También existen modalidades especiales, como el militar, el marítimo y el otorgado en país extranjero en determinadas circunstancias.
Testamento abierto
Es aquel en el que la persona manifiesta su última voluntad ante el notario, que redacta el testamento conforme a esa voluntad y a la legislación aplicable.
Actualmente es el tipo de testamento más habitual. El notariado destaca que el testamento abierto notarial permite recibir asesoramiento y que el documento quede formalizado y conservado de acuerdo con las exigencias legales.
Testamento ológrafo
Es el testamento escrito por el propio testador de su puño y letra, cumpliendo los requisitos establecidos legalmente.
Este tipo de testamento tiene un procedimiento específico posterior al fallecimiento para comprobar su autenticidad y, en su caso, proceder a su protocolización.
Testamento cerrado
En el testamento cerrado, la persona presenta un documento que contiene su última voluntad sin revelar su contenido a quienes intervienen en su autorización. El Código Civil establece los requisitos que deben cumplirse para su otorgamiento.
¿Se puede cambiar un testamento?
Sí.
Una persona puede otorgar un nuevo testamento mientras tenga capacidad para hacerlo. El nuevo testamento puede modificar o sustituir las disposiciones anteriores en los términos previstos por la ley.
Por eso, cuando una persona ha hecho varios testamentos a lo largo de su vida, será necesario determinar cuál es el último testamento válido.
¿El testamento evita los trámites de la herencia?
No.
Aunque exista testamento, después del fallecimiento siguen siendo necesarios distintos trámites para llevar a cabo la sucesión.
El testamento permite conocer la voluntad del fallecido, pero posteriormente será necesario realizar las actuaciones correspondientes para aceptar y, en su caso, adjudicar la herencia.
Cuando no existe un testamento válido que determine la sucesión, pueden ser necesarios otros trámites, como la declaración de herederos abintestato, que sirve para determinar quiénes son los herederos conforme a la ley.
¿Qué relación tiene el testamento con una vivienda heredada?
El testamento puede ser especialmente relevante cuando una persona tiene bienes de valor importante, como una vivienda, un local, un terreno o cualquier otro inmueble.
Por ejemplo, una persona puede fallecer dejando una vivienda y haber establecido en su testamento quiénes deben recibir la herencia, dentro de los límites legales.
Una vez producido el fallecimiento, los herederos deberán realizar los trámites necesarios para acreditar sus derechos sobre el inmueble y formalizar la sucesión.
En Cashvelox, cuando una persona plantea una operación de financiación utilizando un inmueble recibido por herencia, la situación documental de la herencia puede ser una de las cuestiones que deban revisarse para conocer correctamente la titularidad y las circunstancias de la propiedad.
¿Es lo mismo un testamento que una declaración de herederos?
No.
El testamento recoge la voluntad de una persona para después de su fallecimiento.
La declaración de herederos, en cambio, se utiliza principalmente cuando procede la sucesión intestada y es necesario determinar quiénes son legalmente los herederos.
Son, por tanto, dos figuras diferentes que pueden aparecer dentro de los trámites relacionados con una herencia.
En resumen
El testamento permite a una persona dejar establecida su voluntad para después de su fallecimiento y organizar su sucesión dentro de los límites establecidos por la legislación aplicable.
Existen diferentes tipos de testamento, entre ellos el abierto, el ológrafo y el cerrado. El testamento abierto notarial es el más habitual y permite formalizar la voluntad del testador ante notario.
Tener testamento puede facilitar la gestión posterior de una herencia, especialmente cuando existen bienes como viviendas u otros inmuebles, aunque no elimina por sí mismo todos los trámites necesarios después del fallecimiento.
Cuando una herencia incluye un inmueble, es importante revisar correctamente la documentación y la situación jurídica de la propiedad antes de realizar cualquier actuación posterior.



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